Equilibra

Autismo (TEA)

El autismo es una forma distinta de procesar la información, la comunicación y los estímulos del entorno. No es una enfermedad y no es algo que se cure. Lo que sí se trabaja es el desajuste entre ese funcionamiento y un entorno que casi siempre está diseñado para otro tipo de cerebro, además del malestar que ese desajuste produce con los años.

Qué ocurre

En el autismo cambia el procesamiento sensorial, la comunicación social y la necesidad de previsibilidad. Muchas personas autistas describen que los ruidos, las luces o los espacios concurridos se viven con una intensidad que a otras les cuesta imaginar, y que la interacción social exige un esfuerzo consciente que no se ve desde afuera.

Ese esfuerzo por pasar desapercibida o desapercibido tiene nombre, camuflaje, y es especialmente frecuente en mujeres y en personas que llegan al diagnóstico en la adultez. Funciona por un tiempo y cobra caro después, porque suele terminar en agotamiento, ansiedad o cuadros depresivos que sí llevan a consultar.

Cuándo conviene evaluarlo

Estas características acompañan desde siempre, aunque muchas veces se noten recién cuando aumentan las exigencias sociales o académicas.

  • Las situaciones sociales exigen un esfuerzo consciente que después deja agotamiento.
  • Alta sensibilidad a ruidos, luces, texturas u olores.
  • Necesidad de rutina y malestar importante cuando los planes cambian sin aviso.
  • Intereses muy intensos y específicos, sostenidos en el tiempo.
  • Dificultad con lo implícito de la comunicación, los dobles sentidos o lo que no se dice.
  • Diagnósticos previos de ansiedad o depresión que mejoraron poco con tratamientos convencionales.

Cómo trabajamos

Evaluación con instrumentos validados

La evaluación la realiza nuestra psicóloga certificada en ADOS-2, que es uno de los instrumentos con mayor respaldo para la evaluación del espectro autista (solo presencial en Antofagasta). Se complementa con entrevista clínica e historia del desarrollo, porque el diagnóstico nunca se sostiene en un solo instrumento.

El objetivo no es corregir, es entender

El trabajo no busca que la persona deje de ser autista ni que actúe como si no lo fuera. Busca entender el propio funcionamiento, identificar qué entornos y estrategias sí acomodan, y reducir el costo de años intentando encajar en formas pensadas para otro tipo de cerebro.

Tratar lo que sí produce malestar

La ansiedad, la depresión y el agotamiento que suelen acompañar al autismo sí se trabajan y sí mejoran. Es frecuente que esos cuadros hayan sido tratados antes sin considerar el autismo de fondo, y por eso hayan respondido menos de lo esperado.

Informes cuando se necesitan

Cuando la evaluación lo respalda, se entregan informes para el ámbito educacional o laboral, con sugerencias concretas de adecuación. Un buen informe suele cambiar bastante el día a día, porque permite pedir ajustes con respaldo.

¿Lo conversamos?

No necesitas tener claro qué te pasa ni llegar con un diagnóstico. Ponerle nombre es parte del trabajo de la consulta, no un requisito para pedir la hora.