Test de burnout, agotamiento personal, laboral y relacional

Usa el Copenhagen Burnout Inventory, un instrumento de uso libre creado como alternativa a las escalas con licencia pagada. En vez de darte un número único, separa tu agotamiento en dos o tres dominios, que es lo que sirve para saber qué hacer con el resultado.

Este test es orientativo y educativo. No entrega un diagnóstico ni reemplaza una evaluación clínica.

Responde el test

¿Tu trabajo implica atender o acompañar personas de forma directa?

Por ejemplo pacientes, alumnos, clientes o usuarios.

Por qué el burnout no es un diagnóstico psiquiátrico

La CIE-11, que es la clasificación de la Organización Mundial de la Salud, ubica al burnout como un fenómeno ocupacional y no como una enfermedad. Está en el capítulo de factores que influyen en el estado de salud, no en el de trastornos mentales. Esa distinción parece burocrática y cambia bastante las cosas.

Lo primero que cambia es de quién es el problema. Cuando algo se define como enfermedad, la mirada se va entera hacia la persona, hacia lo que le pasa por dentro y hacia lo que tendría que hacer para mejorar. El burnout, en cambio, está definido por su origen, que es el estrés laboral crónico que no fue manejado bien. Nace en la relación con el trabajo, no en una falla de carácter.

Lo segundo que cambia es qué se hace después. Un cuadro depresivo se trata con psicoterapia y a veces con medicamentos, y esas herramientas funcionan. El burnout responde a esas mismas herramientas solo hasta cierto punto, porque si las condiciones que lo produjeron siguen intactas, la mejoría dura lo que dura el descanso. Nos toca ver seguido a personas que vuelven de vacaciones sintiéndose bien y a las dos semanas están igual.

Y lo tercero, que es lo más incómodo de decir, es que buena parte del burnout no se resuelve en una consulta. Las cargas imposibles, los turnos que no permiten dormir y los equipos sin personal suficiente son problemas de condiciones de trabajo. Eso no hace inútil la consulta, porque hay mucho que sí se puede trabajar, y sí obliga a ser honestos sobre qué está en tus manos y qué no.

Por qué separar los tres dominios cambia la intervención

La mayoría de los tests de burnout entrega un número. Este entrega dos o tres, y no es un capricho. La escala danesa se construyó justamente sobre la idea de que el agotamiento tiene un origen que importa rastrear.

El agotamiento personal mide cuán agotada o agotado estás, sin preguntar por qué. Es el más general de los tres y responde a todo, al trabajo, a una enfermedad, a un hijo que no duerme o a una casa que sostienes sola o solo.

El agotamiento laboral mide cuánto de eso atribuyes al trabajo. Comparar ambos números es lo que vuelve útil el resultado. Alguien con agotamiento personal alto y laboral bajo probablemente no tiene un problema de trabajo, tiene un problema de carga total, y ahí lo que rinde es mirar el sueño, la salud física y las tareas de cuidado que nadie contabiliza. Alguien con el laboral alto y el personal todavía bajo está en el mejor momento posible para intervenir, porque el desgaste no se ha llevado el resto por delante.

El agotamiento relacional solo aplica a quienes trabajan atendiendo personas y mide algo muy específico, cuánto pesa el contacto humano en sí mismo. No es lo mismo estar agotado por la cantidad de trabajo que estar agotado por lo que implica sostener emocionalmente a otros todo el día.

Qué más puede explicar un resultado alto

El agotamiento es un síntoma poco específico, o sea que muchas cosas distintas lo producen. Antes de asumir que se trata de burnout, en consulta revisamos esto.

Episodio depresivo

Comparte cansancio, desánimo y problemas de concentración. La diferencia está en que la depresión no se levanta al salir del trabajo y suele traer pérdida de disfrute en todo, no solo en lo laboral.

Trastorno de ansiedad

La preocupación sostenida agota igual que una jornada larga, y quien la vive suele atribuirlo al trabajo cuando en realidad lo acompaña a todas partes.

Insomnio crónico

Dormir mal produce casi todos los síntomas del agotamiento. A veces el trabajo no es la causa, es lo que se lleva la culpa.

Apnea del sueño

Se duerme sin descansar, aparece somnolencia durante el día y baja el rendimiento. Es frecuente y se pasa por alto seguido.

Hipotiroidismo

Produce cansancio, enlentecimiento y falta de energía que se leen como desgaste laboral.

Anemia

La falta de hierro explica buena parte del cansancio físico que mide la primera subescala.

Sobrecarga de cuidados no remunerados

Cuidar a niños, a personas mayores o a alguien enfermo es trabajo, aunque no se pague. Muchas veces el agotamiento personal alto con el laboral bajo apunta hacia acá.

Trastorno adaptativo

Síntomas que aparecen tras un cambio concreto, como una reestructuración o un jefe nuevo, y que suelen ceder cuando la situación se acomoda.

Ninguna de estas se distingue con un cuestionario. Se distinguen conversando, revisando desde cuándo pasa y, cuando corresponde, pidiendo exámenes de tiroides y hemograma. Vale la pena decirlo con todas sus letras, tratar como burnout un hipotiroidismo o una depresión retrasa el tratamiento que sí iba a funcionar.

Burnout en profesionales de la salud

En quienes trabajamos en salud, y sobre todo en salud mental, el desgaste suele aparecer primero en la tercera subescala, la del trabajo con personas. Los otros dos dominios pueden estar todavía en rangos normales mientras el contacto con pacientes ya se siente cuesta arriba.

Pasa porque el trabajo clínico exige una forma de atención que no se apaga sola. Escuchar el sufrimiento de alguien durante horas activa el sistema nervioso, y ese costo se acumula aunque la jornada no haya sido larga. A eso se suma que en salud existe una norma no dicha según la cual quien atiende no debería necesitar que lo atiendan.

Por eso el patrón más frecuente que nos toca ver es alguien que llega convencido de que perdió la vocación. Casi nunca es eso. Es sobrecarga sostenida, y se recupera cuando se aborda a tiempo.

Qué se puede y qué no se puede resolver en consulta

Nos parece más honesto decirlo derecho. Una consulta no cambia tu contrato, no contrata más gente para tu equipo ni arregla una jefatura que funciona mal. Prometer eso sería vender humo.

Lo que sí se trabaja en consulta es bastante. Distinguir si lo que tienes es agotamiento o un cuadro depresivo o ansioso instalado, que es la pregunta más importante y la que más cambia el tratamiento. Recuperar el sueño, que suele ser lo primero que se rompe y lo que sostiene todo lo demás. Revisar si hay algo médico detrás. Y evaluar licencia cuando corresponde, porque a veces detener la exposición es lo primero que hay que hacer.

También se trabajan las decisiones difíciles, que casi nunca se toman bien estando agotado. Pensar un cambio de trabajo, una reducción de jornada o una conversación pendiente con la jefatura es más fácil con alguien al lado y con el sueño en orden.

Si esto te hizo sentido, conversémoslo. No tienes que tener todo claro para escribirnos.

Preguntas frecuentes

¿El burnout es una enfermedad?

No. La CIE-11 lo clasifica como un fenómeno ocupacional, no como una condición médica. Eso no significa que no exista ni que no importe, significa que su origen está en la relación con el trabajo y que buena parte de la solución también está ahí.

¿Este test me dice si tengo burnout?

No. Te muestra tu nivel de agotamiento en dos o tres dominios distintos. No entrega un diagnóstico, y de hecho el burnout no es algo que se diagnostique como se diagnostica una depresión.

¿Por qué no hay un puntaje único?

Porque un número solo esconde lo más útil. Tener el agotamiento concentrado en el trabajo es distinto a tenerlo repartido en toda tu vida, y esas dos situaciones se abordan de forma diferente. Promediarlas en una sola cifra borra justamente esa información.

¿Por qué me preguntan si atiendo personas?

Porque el instrumento tiene una tercera parte que solo aplica a quienes trabajan con personas de forma directa. Si tu trabajo no es de ese tipo, esas preguntas no significarían nada en tu caso y por eso no se muestran.

Me dio alto, ¿tengo que renunciar?

No es la conclusión que sacamos de un test. Un resultado alto dice que hay un nivel de desgaste que conviene mirar, y las salidas son muchas antes de llegar a esa. Lo primero es entender de dónde viene, porque el desgaste que nace de la carga se aborda distinto al que nace del tipo de tarea o del ambiente.

¿Guardan mis respuestas?

No. El cálculo ocurre entero en tu navegador y las respuestas nunca salen de tu dispositivo. No las guardamos en ninguna base de datos y no te pedimos correo para mostrarte el resultado.

¿Cada cuánto conviene repetirlo?

Cada dos o tres meses tiene sentido, sobre todo si hubo algún cambio en tu trabajo. Repetirlo cada semana no aporta, porque el burnout se mueve lento.

Autoría y revisión clínica

Dr. Cristian Vallejos Vega
Dr. Cristian Vallejos Vega

Médico Residente de Psiquiatría de Adultos y director médico de Equilibra. Reg. Superintendencia de Salud N° 395477. Contenido revisado el 5 de agosto de 2026.

Kristensen, T.S., Borritz, M., Villadsen, E. & Christensen, K.B. (2005). The Copenhagen Burnout Inventory: A new tool for the assessment of burnout. Work & Stress, 19(3), 192–207. Instrumento de uso libre.